lunes, 7 de julio de 2008

EL APUNTE: NO VALE LA EXCUSA...

La época estival es por excelencia un tiempo seguro para disfrutar de unas merecidas vacaciones. También para aquellos que dedican su vida al servicio de Jesucristo y del Evangelio. Aunque, a diferencia de otras personas los sacerdotes deben aprovechar este tiempo como una oportunidad para crecer en el espíritu y en el conocimiento de distintas realidades. Sin olvidar, por supuesto, -como indica el Código de Derecho Canónico- disfrutar de un periodo de descanso. Que no supone no hacer nada ni tampoco olvidarse de todo. Un cristiano y menos aún un sacerdote no pueden prescindir de la celebración de la Eucaristía. Y no vale la excusa del merecido descanso, porque la Iglesia también celebra los Sacramentos en época veraniega. Y bien es sabido que la Iglesia vive de la Eucaristía. Sino ya me dirán. Los que desempeñamos nuestro ministerio sacerdotal en pueblos de montaña sabemos muy bien que en los meses de julio y agosto se incrementa el número de fieles. Y tal vez, ese descanso consista en compartir y disfrutar de buenos momentos con otros cristianos que no vemos durante el año.
(NOTA: El periódico Mediterráneo publicó este apunte de opinión, el pasado domingo día 6 de julio, pero de forma incompleta e incoherente. En el texto aparecían frases sueltas que carecían de significado alguno. Aquí publico el texto completo con las frases que no se publicaron por un error de maquetación).