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jueves, 10 de diciembre de 2009

La misteriosa Cova de l'Ocre de Llucena revela su recorrido

En su trabajo de investigación y catalogación del mundo subterráneo, el Espeleo Club de Castelló acaba de anotarse otro tanto después de haber elaborado un estudio sobre la Cova l’Ocre de Llucena. Una de las cavidades más conocida en la comarca de l’Alcalatén por el misterioso hallazgo de dos cadáveres el día 5 de septiembre de 1971.
El estudio, elaborado por los hermanos Jesús y Juan María Almela –miembros del mencionado club- ha revelado que esta cavidad, ubicada en el término de Llucena, es la quinta con más recorrido de la provincia de Castellón. Puesto que después de haber penetrado en sus galerías subterráneas durante más de cuatro días realizando trabajos de topografía y midiéndola con clinómetros y cintas métricas consiguieron obtener la extensión: 1.385 metros. Conclusión a la que llegaron teniendo en cuenta, además, la información disponible en la catalogación digital que sitúa en primera posición la cueva de San José, de Vall d’Uixó -2.750 metros-. Le sigue en segundo puesto el Tossal de la Font, de Vilafamés -2282 metros-; la Cova de les Meravelles, de Castellón -2100 metros- ocupa el tercer puesto; y en cuarto lugar la Sima dels Possos, de Azuebar –con 1950 metros-.
Así, concluye uno de los varios misterios sin resolver de esta cavidad: su recorrido. Una pregunta que nadie hasta ahora había podido resolver y que siempre había tenido preocupados a los amantes de la espeleología. De esta forma, el Espeleo Club Castelló amplia sus conocimientos sobre una de las 397 cuevas que existen a lo largo y ancho del término de Llucena.

EXPLORACIONES
En sus trabajos de exploración los hermanos Almela pudieron comprobar que “es muy difícil de topografiar porque es una cavidad muy laberíntica, con bastantes pasos estrechos –puesto que existen lo que en espeleología se conoce como “gateras”- y zonas inestables”, afirmaron. Además, fue impresionante comprobar que “una de las salas más grandes mide 20 metros de largo y 13 de ancho”, indicaron satisfechos por el trabajo realizado.
Ahora, la información obtenida tras la investigación sobre la cavidad se ha publicado en la revista “Berig”. Allí se explican los detalles del estudio y se muestra también la topografía que explica el recorrido y las diversas galerías encontradas.
Cabe destacar que la cavidad fue utilizada para la explotación minera del ocre y todavía hoy se pueden encontrar algunas de las máquinas empleadas por aquellos jornaleros para la extracción del mineral. Además, aparecieron hace ya algunos años gran cantidad de fragmentos de cerámica pertenecientes a la época medieval. Sin olvidar, que en la cueva habita una importante colonia de murciélagos conocida como ratonero patudo y mediano de herradura. Dos especies catalogadas en peligro de extinción.