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martes, 1 de marzo de 2011

“Con esta crisis que existe, el humor debería estar subvencionado”. Entrevista con el actor y humorista MILLÁN SALCEDO

El teatro y los escenarios son su vida. Nace de la risa y al humor nos lleva. Quien no conoce a Millán Salcedo, se priva de disfrutar de un buen momento. Hombre sencillo, actor indiscutible e imitador y parodiador de la vida y de los personajes más conocidos. A quien la risa le relaja y le ayuda a distorsionar la realidad –que en ocasiones es dura-. Así nos muestra su rostro más conocido el peculiar integrante del trío cómico “Martes y trece” (ya desaparecido), en esta entrevista que concede a la Revista Zona, de Castellón.

P.- ¿Cuándo comienzas a reírte y a vivir de la risa?
R.- Que… ¿cómo empecé yo en esto? Pues ni siquiera es de herencia. Aunque tiene mucho de herencia porque mi madre era una completa payasa. Siempre estaba haciendo bromas. Y lo poco que pude convivir con ella pude constatarlo. He recibido una herencia muy grande que sin ser de olivos, ni de tierras, ni de aceite, ni de joyas ni fincas, si tiene que ver con el sentido del humor. Además, creo que cuando estaba preñada de mí ya empecé a aprender acerca del mundo del espectáculo y del teatro.

P.- ¿Iniciaste tu carrera muy temprano?
R. Pues fíjate, de chiquitillo. Recuerdo en Puertollano donde vivíamos –aunque he nacido en Brazatortas, provincia de Ciudad Real-, cuando siendo un bebé mi padre encontró trabajo en la refinería Calvo Sotelo y allí nos fuimos. Y en los Salesianos me introdujeron en el oratorio de San Juan Bosco y allí recuerdo haber subido al escenario a cantar. Después fui a los Salesianos de Ciudad Real y allí encontré mi verdadera vocación sin saberlo. Siendo un crío cantaba con voz blanca en el coro. O sea, que desde los 5 0 6 años me dedico a subir a los escenarios.

P.- El público te conoce, especialmente, por tus largas temporadas apareciendo en TVE. ¿Cómo surgió esa propuesta para aparecer en la televisión pública?
R. Pues, inmediatamente, tras salir de aquel internado con 17 años. Mi madre que era una luchadora, y con un par de ovarios, se vino de Puertollano a Madrid a buscarse la vida. Y claro yo me vine también a Madrid. Y aquí comenzó todo. Ahora llevo ya más de cuarenta años en la capital española. Inmediatamente, me colocaron en una fábrica: Almacenes “Santa Clara”, para la filial de El Corte Inglés. Ahí planchaba mangas durante nueve horas cada día, por un módico precio –cosa de locos-. Un día dejé colgada la plancha porque me enteré de que había una escuela de arte dramático en Madrid y le dije a mi madre que me matriculaba. Y ella me dijo: “Ah… pues muy bien”. Le pareció genial y siempre conté con su apoyo, y el de mis hermanos. Suspendí, se me olvidó todo el texto y en septiembre pude aprobar y desde ahí comenzó todo. Inicié esta carrera con infinidad de trabajos, incluso llegué a repartir lotes de propaganda por las casas. Pero yo siempre he estado encauzado en lo que es realmente mi vida y mi profesión: el mundo del espectáculo y del teatro. Lo de ser humorista ha venido después, por cosas de la vida. Todo el mundo piensa que soy el de “Martes y trece”.

P.- ¿Cómo llevas que te reconozcan por el humorista de “Martes y trece”?
R.- La mayoría de las personas te conocen por ser uno de los integrantes de “Martes y trece”. Pero yo no soy humorista. Nadie. Ni siquiera los otros integrantes: ni Fernando Conde, ni Josema Yuste. Lo que pasa es que la vida nos ha hecho humoristas, lo cual no está mal. (¡Ay que trancazo tengo, por Dios. Me sale una voz como de pitufo, como absurda…. Je,je,je…..)

P.- ¿Ese humor te ha hecho cambiar el concepto de la vida? ¿Ves las cosas desde otro punto de vista?
R. Tiene que ver, por supuesto, y yo siempre lo digo. No hay un oxígeno respirable que no sea el sentido del humor, es lo único que se puede respirar. Como no respires bajo ese influjo, difícilmente se puede avanzar ni un metro, y si avanzas lo haces dando tumbos. Creo, profundamente, en el sentido del humor de la gente, creo que es básico. Todo lo ves de otra manera, avanzas. Eso no quiere decir que uno sea un funambulista que va sin manos por la vida. No, es difícil esta profesión, pero intento tomarme las cosas de otra manera, sobretodo con sentido del humor -como te digo-, y buscar el lado positivo, a veces es muy difícil, pero hay que hacerlo.

P.- ¿Es fácil hacer reír al público? ¿Parece tan sencillo como dicen algunos?
R. Yo no lo sé, hay dichos populares o refranes. Hay uno que dice “más vale caer en gracia que ser gracioso” y yo no sé donde está el término medio. Lo único que te puedo decir es que a nosotros nos vino por arte “birri birloque”. Nos vino un día, y de repente descubrimos que nos subíamos a un escenario y la gente se reía mucho -cuando éramos trío-. Y ni siquiera éramos profesionales ni nada. Y nos montamos aquel trío de humor sólo porque teníamos que buscarnos las habichuelas. Preparamos un show e, inmediatamente, nos dimos cuenta de que la gente se reía y aquello fue creciendo.Y llegó el “Business” y se instaló en nuestras vidas. Incluso lo tomamos como profesión. Que si es fácil o no hacer reír… yo que sé. Yo lo único que sé es que tengo esa bis cómica, que creo es la herencia de mi madre.

P.- ¿Qué programas o series de las que has protagonizado en Televisión Española han quedado más en el público?
R. Pues no lo sé. La verdad es que no te podría decir nada. Lo más importante fue “Martes y trece”. Y desde la ruptura con Josema –hace ahora diez años largos- tampoco he hecho demasiado. He intentado evolucionar, no huir del humor, porque nunca jamás he menospreciado “Martes y trece”, al contrario, es lo que me permite determinadas cosas hoy en día. Pero es verdad que estoy muy contento con “La sobrina del capitán”, en el teatro de la Zarzuela. Que por cierto, este año lo representaremos también en Navidades, y ya será la quinta vez en diez años. Donde además me dieron un premio, al actor lírico, -que cosa tan absurda-, pero bueno yo encantado, y lo recibí.

P.- ¿Hace mucho tiempo que no pasas por nuestra tierra de Castellón?
R. Pues mira, casualmente he estado dos años y medio. Estuve en vuestra tierra, actuando en el Teatro Principal de Castellón, con un asunto que me monté y del que también estoy muy orgulloso. Además, para mí ha sido -ahora que está de moda decirlo- “una catarsis” porque he mostrado todos mis intestinos completamente en top less.
Estuve con el “Piano Verde” en el Teatro Principal, y que ahora concluyo tras dos meses de gira. No conozco demasiado esa zona, pero también estuve en Vila-real. Fue increíble y eso que jugaba el Vila-real contra el Atlético de Madrid y coincidía todo. Llega un momento en que hemos girado tanto que parezco una peonza hipertrófica y estoy incluso un poco hipertrófico de la cabeza. Pero si que hemos estado infinidad de veces por Castellón.

P.- ¿Es lo mismo imitar que parodiar?
R. Una cosa es la imitación y otra cosa es la parodia. Nosotros en lo que más nos hemos prodigado ha sido en la parodia, aunque a veces los personajes se parecían en la voz, pero realmente no importaba. Y lo que nos gustaba era ahondar en el personaje, hacer parodia y hacer un sketch.
El personaje que más me ha gustado parodiar, de todos los que he hecho, ha sido Gloria Fuertes.
Para mí era un emblema. Ella estuvo viéndonos varias veces y le encantó.

P- Hace pocos días tuvo lugar la entrega de premios Goya de la Academia y a mí me llama mucho la atención que siempre que se entregan esos “regalos”, nunca llegan a la gente que se dedica al humor. ¿Por qué no sois merecedores de ese galardón los que os dedicáis a soltar las carcajadas del público?
R – Pues como todo se copia, y en los Oscar tampoco se entregan premios a la gente que hace humor, pues aquí hacen lo mismo. Pero, es verdad, tienes razón y muchísima gente me lo pregunta. Me suelen decir, oye, ¿por qué no os dan nunca un Goya a los humoristas? Porque anda que no ha habido humoristas y gente buena. Digamos que no contabiliza para la votación o para quienes voten, que tú hagas un espectáculo de humor o que hagas películas de humor. Siempre se ha concebido el humor como un entremés, como algo anterior al gran plato fuerte, como las aceitunillas de antes o las patatas fritas. Nunca lo entenderé. Con esta crisis que dicen que hay creo que el humor debería estar subvencionado. Fíjate que barbaridad he dicho y que verdad tan grande. No lo digo ni por mí, ni por aquella, ni por el otro, ni por el de más allá. Toda iniciativa que intente hacer reír a la gente yo creo que debería ser aceptada de otra manera. Y aquí quiero romper una lanza en favor de toda la gente que se dedica a hacer humor de la manera que sea; gráficamente, en directo, grabado. Porque lo único que pretendemos de verdad es intentar hacer reír a la gente. Y yo creo que eso es muy grande hoy en día. For president, ¡Viva el humor for President! Ni más ni menos.

P - ¿Tú te has sentido copiado como humorista?
R – No copiado, pero de alguna manera sí, pero no solo yo, sino los que estábamos antes: Eugenio, Tip y Coll, Gila… Sí, Gila decía que le habían fusilado mal ¿te acuerdas, no? Si levantara la cabeza y se diera cuenta de que lo están fusilando en vida se decepcionaría. Es increíble, muchísima gente copia a Gila. No cuesta nada citar y como decía Gila “Tracatrá tracatrá” y dices lo que tengas que decir. No pasa nada, eso te ennoblece, te hace mucho más grande y tu sombra es muchísimo más alargada. Yo es lo único que no me gusta, pero me pasa en todo: en la pintura, en la música… Pero, sinceramente, no es una queja. Digo que a mí personalmente no me gusta la gente que copia o que no cita sus fuentes de procedencia.

P.- ¿Cómo valoraría la figura del cómico Alfredo Landa?
R – Hombre por Dios, Alfredo Landa es un ejemplo a seguir. Yo nunca le he conocido, personalmente, y nunca hemos coincidido en ningún sitio. Pero te hablo como espectador y a mí siempre me ha entusiasmado y le he envidiado. Sobre todo, viendo aquella España cómico-oficial que le tocó vivir. Que bien y que suerte el haber dado con un director determinado que le ofreciera distintos papeles para poder evolucionar en esta profesión –y me estoy refiriendo, concretamente, a la película “Los Santos Inocentes”-. Que suerte por haber dado con un Mario Camus. Igual de gracioso que podía estar en aquellas películas donde hacía aquel prototipo, aquel enano cabreado, que era divertidísimo con la Gracita Morales.

Test de pequeñas curiosidades:

Un libro: “Cien años de soledad”
Una película: “Sonrisas y lágrimas”
Una droga: Alguna caladita de esas de la risa. Un cigarrito de la risa está muy bien. Muy de vez en cuando. Como diría Serrat: “sólo de vez en…”
Un consejo: tirar pa lante, hecharle valor y sobre todo con sentido del humor.
Una virtud tuya: Nuestra Señora de las Virtudes y los Defectos, soy. Esa predisposición anímica a salir adelante.
Tres defectos tuyos: ¿Na más? Pues que soy inseguro, a veces, desconfiadillo –eso me fastidia porque luego me llevo unas sorpresas- y perezoso.
Una religión: Uno mismo. Creer en ti mismo.
Un político: Ninguno.
Algo que odies de los demás: La traición.
Algo que te llama la atención de tus compañeros de trabajo: Cada vez que voy a ver un espectáculo me dan envidia los que están encima del escenario, porque me encanta el teatro. La envidia que siento es verles actuar.
Algo importante que te haya sucedido y que no quisieras recordar: La muerte de mi madre. Eso fue terrible y lo recordaré aunque no quiera recordarlo.
Algo importante que quisieras recordar: Está claro que tiene que ver con mi profesión, porque es lo más grande que tengo. Cuando me dieron el premio al mejor actor lírico, en Oviedo. No doy crédito todavía. Creo que se han equivocado, pero no lo publiques no sea que me lo quiten con el tiempo.
Definición de la risa: La risa te relaja, es una distorsión de la realidad.
Un cantante: Joan Manuel Serrat aunque Victor Manuel me vuelve loco.
Una actriz: Loles León me encanta. También Ana Belén.

(Fotos de la entrevista realizadas por Isaac Villalba)